Campeones !

29 mayo, 2009

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El triplete del Barça ya está servido para mayor gloria del fútbol, alegría de los seguidores y envidia, sana o no tan sana, de los rivales que esta temporada se han repartido los segundos y terceros puestos.

El Barça nos ha dado una gran lección a todos de la que podemos obtener interesantes conclusiones para nuestra vida cuotidiana, una enorme lección de coaching.

Guardiola, el laureado entrenador, el coach, es un hombre con ilusión, experiencia y conocimiento. Escojamos siempre un coach para nosotros o nuestra empresa que tenga las credenciales  de conocimiento  y el bagaje práctico suficientes para poder ayudarnos de manera relevante y rechacemos las imitaciones.

De los mejores se ha sabido sacar lo mejor de cada uno, esto es coaching en estado puro. Cada uno de nosotros tiene dentro un jugador de primera división buscando la ocasión de manifestarse, démosle la oportunidad.

Y como  guinda el coach ha conseguido motivar a sus grandes individualidades para trabajar codo con codo y conseguir un objetivo común. Con el soporte adecuado de un buen coach haremos de nuestra empresa y de nuestro equipo un ariete imparable para abrir camino hacia el futuro.

Enhorabuena por los títulos y gracias por las enseñanzas !


La química de la innovación … Los avances más vanguardistas nacen del cambio de mentalidad de los profesionales

25 mayo, 2009

BORJA VILASECA. NEGOCIOS – 17-05-2009 (El País)

. Para paliar los efectos psicológicos de la crisis actual, últimamente circula por la red un texto que se atribuye a Albert Einstein (1879-1955): “No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a las personas y los países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia, como el día nace de la noche. Es en la crisis donde nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar superado. Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones”.

Y continúa: “La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia. El problema de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, y sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora: la tragedia de no querer luchar por superarla”.

Aunque no se sabe cuándo se escribió este texto, su mensaje resulta muy apropiado en los tiempos que corren. No en vano, a lo largo de la última década, los diferentes actores socio-económicos han criticado la escasa capacidad que tienen las organizaciones españolas para innovar y dar soluciones alternativas a los retos de siempre. En 2007, por ejemplo, de los 365.000 millones de euros que se invirtieron en Investigación y Desarrollo (I+D) en todo el mundo, el 40% llevaron el sello de alguna compañía norteamericana, según un informe de la Comisión Europea.

Con el objetivo de recortar distancia con el resto de economías que apuestan por jugar la liga de la calidad y del valor añadido, el Gobierno español puso en marcha en enero de 2008 un nuevo plan nacional de I+D, que hasta 2012 concederá subvenciones por valor de 47.000 millones de euros. Actualmente, más del 70% de las pymes -que representan el 98,8% del total de empresas españolas- reconoce que “la innovación no forma parte de su estrategia actual”, según datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Y, entre otras causas, la mayoría de empresarios se justifica aludiendo a “la falta de recursos económicos”.

Sin embargo, “se trata de una excusa, pues la verdadera innovación radica en la actitud innovadora de sus profesionales”, afirma Antonio Flores, consejero delegado de la consultora Loop, especializada en crear nuevas categorías de productos y servicios, con más de 60 empleados en España, Argentina y Dubai. En su opinión, “lo primero que debe plantearse una empresa es para qué se quiere innovar”. Más que nada porque “la única innovación sostenible es la que sirve a la sociedad, atendiendo necesidades y demandas emergentes, estrechamente relacionadas con el bienestar de las personas y del medio ambiente del que todos formamos parte”, agrega.

Lo paradójico es que la actitud innovadora de las personas es una inversión que sí está al alcance de los empresarios, pues comienza con los procesos de selección de personal. “Hoy en día lo puedes comprar e imitar todo salvo la actitud de las personas, su creatividad, su energía, su motivación y su entusiasmo; tan necesarios para impulsar los avances vanguardistas que permiten que las organizaciones crezcan, evolucionen y permanezcan con el paso del tiempo”, reflexiona Flores, coautor de La alquimia de la innovación (Infonomía).

Así, “los directivos que sueñan con liderar empresas innovadoras deben esforzarse por construir culturas organizacionales basadas en el cambio y la adaptación permanente, evitando el borreguismo que genera rutina y estancamiento“. En los entornos laborales innovadores, “los jefes piden y premian las ideas de sus colaboradores, fomentando su iniciativa y proactividad”, añade Flores, para quien primero viene el cambio de mentalidad, segundo el cambio en la puesta en práctica y, por último, la obtención de nuevos y mejores resultados.

La innovación surge como consecuencia de alcanzar la “madurez organizacional”, a partir de la que los directivos se cuestionan la manera en la que se están haciendo las cosas dentro de su empresa para ver cómo pueden mejorarse. Al menos así lo piensa uno de los clientes de Loop, Juanjo Azcárate, consejero delegado de los centros de estudios CCC, con 70 años de historia en la formación a distancia y 200 personas en plantilla.

En este caso, la dirección descubrió que el trato a los alumnos podía mejorar, generando más valor añadido por parte del profesorado. “La crisis nos ha ayudado a darnos cuenta de que es una oportunidad para introducir una innovación humanista, formando a nuestros profesores para que inspiren y estimulen a los alumnos, además de compartir con ellos el resto de conocimientos teóricos y técnicos”, explica Azcárate. “También estamos haciendo cambios para mejorar todo el proceso formativo, desde que el alumno se inscribe en un curso hasta que lo finaliza, potenciando la labor de feedback y seguimiento, mejorando nuestra vocación de servicio”, añade.

Crisis & Einstein

Para apoyar, impulsar y acompañar las actitudes innovadoras de los directivos, ejecutivos y personas clave dentro de la organización el coaching es una herramienta poderosa que ayuda a producir resultados extraordinarios. Manteniendo una actitud de coach hacia los subordinados contribuiremos a una mayor eficacia innovadora a través de fomentar una actitud abierta, crítica y activa que no acepte ninguna situación como definitiva abrazando el cambio como una situación natural en la vida de la organización y aceptando las crisis como situaciones de cambio que ayudan a avanzar y ser mejores.


Y después del ERE…coaching para el equipo …

6 mayo, 2009

La situación económica que estamos sufriendo ha conducido a muchas empresas a redimensionar su capacidad productiva mediante un expediente de reducción de empleo. La medida es siempre traumática porque pone en evidencia la fragilidad del puesto de trabajo y da toques de etéreos a la carrera profesional que se ha ido construyendo con más o menos esfuerzo. Un ERE genera rumorología que mina la moral de los que se van y de los que se quedan, genera inseguridad frente al futuro y desconcierto por la pérdida de conocimiento que cualquier salida de personas provoca.
El equipo que continúa debe de hacer frente a la nueva situación de manera generalmente rápida y con una transmisión muchas veces pobre de los elementos de gestión del día a día que acaba generando tensión y stress.
Con el ERE no se acaba el mundo, ni mucho menos, comienza una nueva etapa para la compañía y para las carreras individuales que se debe afrontar con ilusión y responsabilidad porque de ello depende la continuidad de la compañía.
Se ha conseguido sanear algunos capítulos de la cuenta de resultados y es el momento de volver a cohesionar el equipo para avanzar sin titubeos.
Invertir tiempo y recursos en un proceso de coaching para el equipo aporta seguridad
al permitir aflorar lo que realmente preocupa a las personas, un mayor conocimiento de la realidad de manera objetiva separando los temores y las falsas creencias para tomar conciencia de la situación buscar las mejores opciones para actuar, las más imaginativas y las más realistas. Elaborar un plan de acción claro, realista y consensuado por todo el equipo que se compromete en su puesta en marcha y los indicadores para su seguimiento es la guinda final del proceso. Estas son las aportaciones que hace un coach.

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