COACHING DIRECTO AL DIRECTIVO

  Alberto Morón – Expansión y Empleo

En el entorno empresarial actual muchos directivos maduros, capaces y valiosos se encuentran de forma involuntaria en el brete de tener que reorientar su carrera profesional hacia actividades o funciones que nunca hubieran imaginado que podrían realizar.

En los momentos iniciales de su nueva situación, algunos persisten en el error de repetir comportamientos y actitudes del pasado. Prejuzgan la edad como única variable significativa para comprender la modernidad y conectar con los nuevos usos sociales. Reducen la vida profesional a algo parecido al black jack en el que tan malo es no llegar como pasarse de la cantidad de años convencionalmente establecida y aceptada sin ningún cuestionamiento. Siguen primando la razón sobre las emociones como principal mecanismo de conexión y de adaptación a las nuevas realidades sociales.

La práctica profesional demuestra que, en el fondo, estos directivos sienten pudor de mostrarse como realmente son o podrían llegar a ser: unas personas inteligentes, sensibles, bien preparadas, innovadoras, proactivas, experimentadas, llenas de recursos, útiles, necesarias, con ganas de aportar valor a la sociedad, comprometidas, comunicativas y con capacidad para compartir sus conocimientos, experiencias y saber hacer, según el rol que su nueva situación profesional y personal les exige en este momento.

Para realizar este tránsito con éxito está empíricamente demostrada la utilidad de los procesos de coaching ejecutivo conducidos por un coach profesional.

En la práctica profesional se observa que los directivos que se encuentran en esta fase de transición de su carrera profesional afrontan retos importantes en cinco ámbitos de gestión personal abordables con una metodología de coaching:

La gestión de las percepciones: reconocer la diferencia que existe entre la persona y el rol profesional que se ha desempeñado hasta ahora, asumiendo las implicaciones que eso tiene en su vida actual y futura. También se trata de diferenciar los ámbitos de la realidad y del deseo y, sin renunciar a los propios sueños, adecuarlos a la situación de partida, a los recursos con que se cuente y a los esfuerzos que se esté dispuesto a realizar.

La gestión de las emociones: aprender a reconocerlas y recuperar la confianza en uno mismo, reforzando la autoestima y valorando de forma realista los recursos personales de que se dispone para afrontar las situaciones con una mentalidad positiva de resolución de problemas.

La gestión de los pensamientos: tomar conciencia de que uno mismo tiene el control de lo que le pasa y es responsable de afrontar las situaciones, con independencia del juicio que se haga del entorno, que sigue sus propias leyes. La forma en que una persona maneja su lenguaje interior la predispone a actuar con mayor seguridad y a ser optimista sobre los resultados previstos de sus acciones.

La gestión de las relaciones sociales: mostrarse a los demás con transparencia, naturalidad y sin complejos, manteniendo la frecuencia y nivel de relaciones habituales. No se trata de tener un millón de amigos, sino de relacionarse adaptativamente con las personas que a cada uno le importan y para las que es importante. En este ámbito, la familia y los amigos del círculo íntimo son apoyos claves.

La gestión de la acción: empezar a hacer lo que el directivo se ha propuesto conseguir, y aunque no necesariamente tiene que gustarle todo lo que hace, subordinará los inconvenientes al logro de su meta. Una vez que ha elegido lo que quiere hacer con su vida, tomar las decisiones adecuadas para conseguirlo se convierte en algo automático y la acción sigue de forma natural.

En este contexto, el diálogo entre directivo y coach se convierte en un elemento estratégico para analizar, descubrir, cambiar y adoptar nuevos hábitos de comportamiento. A través del diálogo el directivo toma conciencia de sus actos, los controla e influye positivamente en su nuevo entorno y en su vida.

En el entorno empresarial actual a esta figura profesional se la denomina coach ejecutivo y al proceso de ayudar profesionalmente a que otras personas se den cuenta de lo que realmente quieren conseguir y a que libremente se pongan a hacerlo lo llamamos coaching ejecutivo.

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