Héroes cotidianos en el trabajo

RHH Digital

Pilar Jericó, socia de InnoPersonas y autora del libro “Héroes Cotidianos”

Decía Ed Schein, el gran estudioso de la cultura organizativa, allá por los años 80 que si alguien quería conocer cómo es una empresa tenía que observar sus símbolos, los rituales de los trabajadores y sobre todo, escuchar las historias que allí se contaban. Las historias en las empresas las hay para todos los gustos: Sobre la vestimenta políticamente correcta, los actos que están muy bien vistos o los considerados “héroes”.Cada cultura tiene sus héroes, cada país y sociedad genera los suyos propios y éstos van cambiando a lo largo de la historia. Los primeros héroes luchaban contra las fuerzas adversas que provenían de la naturaleza, como en las mitologías tradicionales; después las dificultades estuvieron relacionadas con el mal representado por personas o instituciones; y en la actualidad, los héroes los encontramos en la política, los deportes, la religión, la estética, la erótica… Algunos son belicosos, como Napoleón, Agustina de Aragón y casi todos los preferidos por Hollywood; otros resultan pacíficos, como El Principito, Gandhi o Buda,  pero son capaces con su actitud de movilizar a las personas y provocar cambios profundos; en medio de ellos podemos situar a los héroes culturales, como Albert Einstein, Ramón y Cajal, Lou Andreas Salomé o Ernest Shackleton.

Siempre existirán héroes y el motivo es muy sencillo: Porque actúan como referentes, ya sea en una empresa o en una sociedad. Ahora bien, en el mundo de la empresa deberíamos de reformular su papel, ya que el éxito que se ha vendido durante los últimos años no parece que haya sido el más adecuado si lo analizamos con perspectiva (lo grandes “pelotazos” inmobiliarios o financieros son un claro ejemplo de ello). De hecho, deberíamos reforzar el papel de otro tipo de héroes, los héroes cotidianos, los cuales representan valores más constructivos como la iniciativa, la responsabilidad y el compromiso hacia otros. Los héroes cotidianos, independientemente del cargo y aunque no brillen como otros, son buscadores y ejemplo de entereza, asumen el protagonismo de su vida, realizan profesionalmente su trabajo y se comprometen con algo más que con ellos mismos. Todos ellos son anónimos para la historia, pero cruciales para una empresa e inspiradores para quienes tienen el privilegio de convivir con ellos. 

En definitiva, una crisis es una oportunidad. En la medida que reforcemos el papel de los héroes cotidianos podremos aprovechar una situación como la actual en una oportunidad para revisar los valores y desarrollar otros muchos más constructivos.

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