‘Liderazgo Guardiola’

Tino Fernández

‘Pep Esponja’ o el secreto de un equipo admirado

Guardiola tiene una gran capacidad de aprender, de absorber aquello que le gusta. Esta habilidad para admirar le ha llevado a convertirse en un modelo.

En los últimos tiempos –desde que los Fernando Alonso, Rafael Nadal, Pau Gasol y los campeones del mundo y de Europa de baloncesto, o La Roja y su éxito futbolístico, nos tienen acostumbrados a triunfos que antes eran inusuales– muchos expertos utilizan el símil deportivo para aconsejar sobre el éxito profesional o empresarial. Así hemos descubierto en los ases del deporte valores, aptitudes y cualidades que para sí querrían los líderes empresariales del momento, y quienes compiten en los nuevos escenarios del mercado laboral.

Se trata de una técnica no exenta de riesgos –por la fugacidad de algunos modelos–, a la que se han acostumbrado algunos autores y –quizá excesivamente– quienes participan del reconocimiento de esas grandes figuras del momento. Es el caso de los premios Príncipe de Asturias, más rápidos que el propio Alonso al concederle un galardón, y que se olvidan frecuentemente de las grandes trayectorias deportivas para pegarse al relumbrón momentáneo o encumbrar éxitos nacionales que aún no han tenido largo recorrido, independientemente de sus innegables valores humanos y profesionales.

Algunas compañías, incluso, han llegado casi a poner su imagen de marca en manos de héroes convertidos luego en villanos (el caso de Tiger Woods). Y otras figuras incontestables desde el punto de vista del deporte han resultado un fiasco personal –en diferentes grados– con el correr de los años (Michael Jordan, o Diego Armando Maradona).

A Juan Carlos Cubeiro, presidente de Eurotalent y experto en talento, liderazgo y coaching, aún no le ha salido rana ninguno de los modelos de comparación que ha utilizado.

Primero con La Roja y ahora con el entrenador del Barça, Cubeiro y Leonor Gallardo –directora del máster de gestión del deporte de la Federación Española de Fútbol– glosan la capacidad de liderazgo, estrategia y gestión de equipos de este nuevo gurú del fútbol.

Misión de largo plazo

Para aplacar a quienes crean que no vale la pena el ejemplo de quien se ha convertido en el entrenador más admirado del mundo –con una experiencia de menos de 1.000 días como míster del primer equipo del FC Barcelona– puede servir el argumento de Gabriel Masfurroll en el epílogo del libro, donde explica que la tarea de Pep es más perenne y de mayor recorrido que lo que algunos puedan imaginar: Se trata de “consolidar un proyecto y conseguir que el ADN del Barça (diseñado y elaborado por mucha gente durante años) recale en el club y le permita ser el transmisor de unos valores que pueden realzar la historia futura de esta institución”.

Cubeiro y Gallardo utilizan un peculiar acróstico para definir las virtudes ejemplares de G-u-a-r-d-i-o-l-a: Ganar –lo puso en práctica como jugador y entrenador–; unión –el equipo por encima de las individualidades–; audacia, sin caer en la temeridad o en asumir riesgos no calculados, atreviéndose a mantener su criterio más allá de las críticas; rigor, con atención hacia el detalle, estudiando a los rivales como señal de respeto; diversión –el talento como disfrute–; innovación (inquietud, aprender de todo y de todos); optimismo laborioso, inteligente y práctico para alcanzar los sueños que el equipo se ha marcado; liderazgo humilde; y admiración, porque se ha convertido en el entrenador más respetado, por sus resultados y valores, y ha hecho al FC Barcelona el club más apreciado del mundo.

Con su capacidad para admirar, Juan Carlos Cubeiro es un fino detector de historias relevantes y atractivas, una habilidad que aplica en esta historia de éxito sobre Guardiola, en la que deja claro que admirar no es lo mismo que ver, o simplemente mirar. Implica involucrarse en la acción. Se nos invita a apreciar al Barça de Guardiola: “De su estilo de liderazgo, de sus decisiones cotidianas, podemos aprender para que nuestros equipos sean valorados”.

Cubeiro y Gallardo recuerdan que las compañías más admiradas del mundo se toman muy en serio su misión, su visión y sus valores. Sin tener esto claro, una firma puede despedirse de su futuro y Guardiola, desde sus trece años en La Masía, asume los valores, la misión, y la visión del Barça, una compañía global de entretenimiento que compite con Walt Disney y que actualiza el concepto más que un club, extendiéndolo por todo el mundo.

Frente al éxito superficial y facilón de los famosillos que pueblan televisiones, diarios y revistas, el modelo de Guardiola propone algo edificante para tiempos de crisis y desánimo. El éxito, como decía Churchill, “es pasar de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo”, y suelen perder los que no insisten lo suficiente.

Empresas como la de Guardiola saben que el éxito atrae al éxito, y reconocen que “después de ganar toca cambiar, porque lo sencillo sería no transformar nada”. Incorporan el talento que quieren y necesitan; promueven desde dentro; gestionan el desempeño profesionalmente; mejoran el clima a través del liderazgo; y retribuyen equitativa y competitivamente.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: