¿Qué me aporta mi actual trabajo?

19 enero, 2010

BORJA VILASECA 17/01/2010

Para muchos profesionales, trabajar significa estrés y rutina, no sentirse dueño de la propia vida. Pero quienes buscan y conectan con su verdadera vocación pueden desarrollar una función útil y creativa que les permita disfrutar y aportar riqueza a la sociedad. Tercera y última entrega de la serie sobre crecimiento personal.

Irene Orce “Creer en mí me ha llevado a hacer lo que amo y amar lo que hago”

25 años. Vive en pareja. Periodista especializada en desarrollo personal y ‘coaching’. Dejó un trabajo que no le llenaba en plena crisis económica. “Comencé a trabajar como periodista durante la carrera y al poco tiempo me vi envuelta en el estrés y la vorágine de la actualidad. Aprendí mucho, pero aquello no me llenaba. Los horarios maratonianos recortaron al mínimo mi vida social, y apenas tenía tiempo para mí. Cada vez sonreía menos. Esta situación me llevó a ahondar en mí misma, formándome con herramientas de autoconocimiento como el eneagrama, la PNL y el ‘coaching’. Poco a poco comencé a aplicar estos conocimientos en mi vida diaria, pero aún me resistía a cambiar mi dimensión profesional. Me aferraba a la seguridad que me ofrecía el tener un trabajo fijo. Lo cierto es que di el salto definitivo debido a una saturación de malestar. Tras una profunda crisis dejé de centrar la atención en aquello que sucedía fuera y comencé a escucharme y a confiar en mí misma. Así fue como conecté con mi verdadera vocación: escribir, y cuestionar el modo que tenemos de ver y de vivir la vida, como seres humanos y como sociedad. Lancé por la ventana el autoengaño y el miedo, dejé mi puesto de trabajo y presenté el proyecto del ‘blog’ Metamorfosis, que me aporta mi dosis de creatividad con flexibilidad. Y nació en mí una nueva pasión: acompañar a otras personas que quieran descubrir y aprovechar su potencial para vivir más conscientemente. Creo en el despertar de la consciencia y la asunción de la responsabilidad personal como pilares de la felicidad. Por eso decidí involucrarme en un proyecto pionero e inspirador: el máster en Desarrollo Personal y Liderazgo de la Universidad de Barcelona, que actualmente tengo el privilegio de coordinar. La decisión de cambiar de trabajo no fue fácil, pero por primera vez me siento verdaderamente libre. Hago lo que amo y amo lo que hago”.

 El año 2009 pasará a la historia como el año en que Occidente comenzó a darse cuenta de que el capitalismo salvaje es insostenible. E incluso de una verdad todavía más incómoda: que la crisis económica y financiera que padece el sistema es un reflejo de la crisis de valores y de consciencia que vive desde hace tiempo la sociedad. Parece como si hubiéramos perdido el rumbo. Y al no saber hacia dónde vamos, la vida nos está revelando una dirección a seguir por medio de profundas modificaciones estructurales.

Para ver el resto del artículo haz click aquí 

Anuncios

Ayuda para conocerse mejor

30 octubre, 2009

conocerse

Borja Vilaseca -“El País Semanal” – 11 de octubre del 2009

Los seres humanos seguimos siendo esclavos de una sutil paradoja: hemos sido capaces de conquistar la Luna, pero no a nosotros mismos. Estamos tan obsesionados por lo que sucede afuera que no queremos ver lo que nos pasa adentro. Afortunadamente, el egoísmo, la negatividad, el vacío existencial, la angustia, la tristeza y, en definitiva, el sufrimiento que estamos cosechando como humanidad, son claros indicadores de que nos estamos equivocando al priorizar el desarrollo externo antes de apostar por el interno. Mientras nuestro corazón y nuestra mente sigan en guerra, seguiremos creando caos y conflicto a nuestro alrededor.

En este contexto se está produciendo el denominado ‘despertar de la consciencia’ que consiste en darnos cuenta de que más allá de nuestras circunstancias siempre tendremos lo opción de elegir nuestro pensamiento, nuestra actitud y nuestro comportamiento. Y estas decisiones son la que crean y determinan la calidad de lo que experimentamos en nuestro interior y, posteriormente, lo que creamos en el exterior.

Estas revelaciones suelen vivirse como un clic en nuestra mente. Y consiste en reconocer que nuestra vida interior puede ser mucho mejor: que nosotros mismos podemos cambiar, crecer y evolucionar para ser más felices de lo que somos ahora. Lo queramos o no ver, ha comenzado una nueva era con una nueva filosofía: la responsabilidad personal. Dentro de poco no valdrá engañarnos a nosotros mismos, amparándonos en el círculo vicioso del victimismo. Más que nada porque no funciona.

Lo que sí da resultados es hacer lo que probablemente menos nos apetece: enfrentarnos a nuestros miedos en inseguridades para empezar a tomar las riendas de nuestra vida. Lo que está en juego es aprender a llevar una existencia feliz y con sentido. Todo se reduce a comprometernos con nuestro proceso de entrenamiento emocional. Y aquí es donde puede ser muy útil probar el Coaching.

¿QUÉ ES EL COACHING?

“Solemos creer que seremos felices cuando las cosas nos vayan bien, pero las cosas nos empiezan a ir bien cuando aprendemos a ser felices.” (Irene Orce)

El Coaching es un proceso de acompañamiento profesional que promueve nuestro autoconocimiento y desarrollo personal. Y parte de la premisa de que todos los seres humanos somos mucho más de lo que creemos ser: todos albergamos en nuestro interior una serie de cualidades, habilidades y competencias que podemos entrenar para convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos. De ahí que el coach –que en inglés significa “entrenador personal”- haga de puente entre la persona que somos y la que podemos llegar a ser.

Lo cierto es que esta figura profesional apareció en la década de los ochenta del pasado siglo para asesorar y desarrollar jugadores de tenis más maduros emocionalmente. El experto norteamericano en entrenamiento deportivo, Timothy Gallwell, descubrió que la calidad técnica de los tenistas de élite era básicamente la misma y que, en la última instancia, el éxito dependía de “la calidad psíquica o mental”, que este especialista denominó “juego interno”.

Esta teoría enseguida fue extrapolada al ámbito de la empresa por Sir John Whitmore, pionero en la práctica del Coaching ejecutivo. En este caso, el objetivo es promover que los directivos se conozcan y comprendan mejor, aprendiendo a ser dueños de su mente y de sus pensamientos. Esta introspección guiada de la mano del coach puede generar un profundo cambio en la manera de verse y liderar a sus colaboradores, creando culturas organizacionales más humanas, productivas y sostenibles.

LOS ESPEJOS NO DAN CONSEJOS

“Por mucho que te explique a qué sabe la mermelada de higo, no lo sabrás hasta que la pruebes por ti mismo” (Javier Marigorta)

Poco a poco, el Coaching se está extrapolando al resto de dimensiones que conforman nuestra vida, pues en todas ellas siempre podemos crecer. Y a diferencia de la psicología tradicional – centrada más en el problema – , el Coaching pone su mirada en la oportunidad de aprendizaje. El coach no da consejos ni toma decisiones, sino que actúa a modo de espejo para que sea el cliente quien descubra la solución pro sí mismo.

El Coaching es el arte de escuchar empáticamente para hacer buenas preguntas. Pero hay que tener claro que esta disciplina profesional sólo funciona cuando el cliente lo pide de forma voluntaria, no cuando le es impuesto desde afuera. Y no sólo eso. Si el coach no se ha transformado a sí mismo primero, su espejo no estará lo suficientemente limpio para que sus clientes vean las causas de su malestar reflejadas nítidamente.

Para ser coach no basta con adquirir conocimiento: es necesario encarnar lo que se sabe. Si no hay coherencia entre la teoría y la práctica es que todavía no se comprende la información que se conoce. Por tanto, lo que se ha logrado con uno mismo, es decir, lo que se manifiesta en la propia vida, es lo único que se puede ofrecer y transmitir a los demás.

EL DESARROLLO PERSONAL

“Verdad es todo pensamiento que deja paz y armonía en nuestra mente y todo acto que deja paz y armonía en nuestro corazón” (Gerardo Schmedling)

Llegados a este punto, ¿quién de nosotros puede beneficiarse de un proceso de Coaching? Pues aquellos que sintamos la necesidad de cambiar algún aspecto de nuestra forma de ser y de nuestra vida. ¿Y cómo podemos saber si estamos alineados con la mejor versión de nosotros mismos? Por los resultados que obtenemos en nuestro día a día. Aunque siempre podemos fingir ante los demás, no podemos engañarnos a nosotros mismos eternamente.

Existen tres indicadores internos de desarrollo personal: el primero consiste en verificar si somos felices, es decir, si nos sentimos a gusto con nosotros mismos estemos donde estemos y en compañía de quien sea. En segundo lugar, si experimentamos paz en nuestro interior, que nos permite dejar de reaccionar impulsiva y negativamente frente a la adversidad. Y en tercer lugar, si verdaderamente gozamos de este equilibrio interno, mantendremos en todo momento la humildad necesaria para servir a las personas que nos rodean.

A partir de estas tres virtudes internas, existen otros cuatro indicadores externos: un óptimo estado de nuestra salud física; la armonía de nuestras relaciones personales y profesionales; disfrutar de recursos económicos suficientes para poder vivir dignamente y la flexibilidad necesaria para adaptarnos y fluir en el lugar donde vivimos. Si no gozamos de un satisfactorio equilibrio en cada una de estas áreas, el Coaching puede ser una herramienta a tener en cuenta para alcanzar la maestría en el arte de vivir.


Cómo afrontar el despido

30 octubre, 2009

El País- Borja Vilaseca

despido ctcc

La aceptación es clave para superar el ‘shock’ y buscar un nuevo trabajo.

Dado que la vida personal y profesional están repletas de principios y finales, los expertos en coaching y psicología laboral afirman que lo más importante para mantener la estabilidad emocional es saber afrontar con entereza los diferentes puntos de inflexión que vayan surgiendo por el camino. Así, como consecuencia directa de la crisis económica y financiera, más de 1,5 millones de españoles han perdido su empleo en el último año, según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA).

Es decir, que aunque mañana sea lunes, más de 4,1 millones de personas no van a ir a trabajar. Están en el paro, por lo que dispondrán de 24 horas diarias para sí mismas. Sin jefes, ni horarios, ni compañeros de trabajo. Sin rutina ni estrés ni mal humor. Completamente libres. Pero también sin sueldo. Y esto, “debido al funcionamiento del sistema monetario sobre el que se asienta la vida de cualquier ser humano, suele convertirse en una fuente de preocupación y tensión casi mayor que la que genera la propia actividad laboral”, sostiene María José Dunjó, socia de la consultora Acambio, especializada en procesos de desarrollo, cambio y transición profesional.

Lo cierto es que “ser despedido por la empresa genera un shock emocional que suele afectar a la persona como cualquier otro duelo”, afirma Dunjó. “Al igual que ocurre con otras pérdidas, las personas manifiestan sentimientos de ira, tristeza y miedo”, añade. Entre otros efectos psicológicos, los parados “suelen sufrir una pérdida notable de autoestima, deteriorando el concepto que tienen de sí mismos”. No en vano, “al formar parte de una sociedad que premia y ensalza la situación profesional, el desempleo genera un sentimiento de fracaso, de inferioridad, de vergüenza e incluso de culpa”, subraya.

“Aunque la negatividad y el pesimismo formen parte del proceso de duelo, las personas que han sido despedidas han de recordar que quejarse, protestar y lamentarse no va a devolverles su puesto de trabajo”. Más bien al contrario: “Esta actitud victimista suele mermar sus capacidades y habilidades, impidiéndoles desarrollar acciones útiles para la consecución de un nuevo empleo”, concluye Dunjó.

De hecho, aunque muchos parados creen erróneamente que son los únicos que están padeciendo los síntomas derivados de la incertidumbre profesional, existen cinco etapas por las que atraviesan la gran mayoría de ellos. Así lo explica el psicólogo laboral Marcos Chicot, autor de ¡Me han despedido! Afrontar el desempleo constructivamente (Plataforma). La primera es la negación de lo que ha sucedido, pues la persona no es capaz de asumir las consecuencias que implica ser despedida, tanto personal como profesionalmente.

Después llega la ira, con la que comienza a pensar y hablar negativamente acerca de la decisión tomada por su empresa, creyéndose víctima de sus circunstancias y buscando algún culpable sobre el que canalizar su malestar. Luego, la lucha, es decir, el intento de recuperar su puesto de trabajo a toda costa, negociando con algún responsable algo que es innegociable. La tristeza es el cuarto paso. Al reconocer su situación de desempleo, el parado se siente desanimado, frustrado y derrotado, lo que puede llevarle a padecer un principio de depresión. Y, por último, la aceptación, cuando asume la responsabilidad y se pone en marcha para ver qué puede hacer para dar el siguiente paso en su camino profesional.

En opinión de Chicot, “para afrontar el despedido de forma constructiva, lo recomendable es aprovechar la primera semana para descansar, reflexionar y comunicar la noticia a la familia y los amigos“. El paso siguiente es tener muy claro que “buscar trabajo es un trabajo en sí mismo”, lo que implica “establecer una rutina productiva, con un método y un horario que permitan profesionalizar al máximo este proceso”.

Este experto recomienda “redactar por escrito objetivos de corto y medio plazo”, así como las acciones intermedias que están al alcance de la persona para conseguirlos. “Lo más importante es darle sentido a este proceso, para no caer en la desesperación”, sostiene. Para Chicot, “una de las ocupaciones más productivas es la de activar la red de contactos”. De ahí que sea fundamental comunicarse con el entorno, haciéndole saber que se está abierto a nuevas ofertas de trabajo. No en vano, se estima que a través de éstos se generan el 70% de las oportunidades profesionales.

Eso sí, “es importante que la persona dedique tiempo y espacio para reflexionar sobre qué es lo que verdaderamente le gusta y se le da bien, de manera que sus contactos relacionen su candidatura con oportunidades laborales específicas, en consonancia con el valor añadido que pueda aportar”. Y aquí es donde puede ser importante “invertir en cursos de formación”.

Chicot también invita a las personas que están en paro a actualizar su currículo, “incluyendo las responsabilidades asumidas en su anterior empleo, así como las iniciativas y logros obtenidos”. A la hora de entregarlo, “es muy recomendable incluir una carta de presentación y varias referencias de las personas para las que se ha trabajado con anterioridad”. Y “entrenar la entrevista de trabajo de manera que la persona pueda responder con sinceridad y confianza a preguntas complicadas como: ¿por qué te despidieron?, ¿qué has estado haciendo durante el periodo de tiempo que has estado en el paro?”. Y concluye: “Aunque al principio pueda parecerlo, el desempleo no es el fin del mundo. Tan sólo es un estado necesario de transición entre dos trabajos”.


Estrategia para el cambio profesional

28 septiembre, 2009

 BORJA VILASECA 27/09/2009  EL PAIS (Carreras & Capital Humano)

cambio prof

La insatisfacción mueve a las personas a tomar las riendas de su trabajo

Mañana es lunes. ¿Cómo le sienta eso? ¿Le ilusiona retomar su actividad profesional? ¿O más bien está harto de sus circunstancias laborales? Sea sincero: ¿ha sufrido el denominado “síndrome posvacacional”? Ya sabe, esa sensación de “resignación”, “desasosiego” y “vacío” temporal que han padecido “seis de cada 10 profesionales españoles” días antes de terminar sus vacaciones y días después de empezar otra vez a trabajar, según Randstad.

Piense en qué destaca y qué le gusta. Considérese oferta de trabajo

Si ha definido su objetivo laboral, será mucho más sencillo conseguirlo

Y es que “la mayoría de los trabajadores sigue fichando cada lunes, considerándose víctima y esclavo de sus circunstancias”, afirma el psicólogo Iñaki Piñuel. Sin embargo, en muchos casos “esta actitud negativa esconde una verdad más profunda, a la que muy pocos quieren hacer frente”. “Estas personas son en realidad víctimas y esclavas de sí mismas, de sus miedos e inseguridades, lo que les lleva a apegarse a ciertas excusas para no atreverse a cambiar de trabajo”. Y son precisamente “el temor y el autoengaño lo que las retiene en organizaciones tóxicas, donde es difícil preservar la felicidad”, concluye.

Curiosamente, “este creciente malestar está sirviendo de catalizador para muchos otros profesionales, que han decidido decir basta, empezando así a tomar las riendas de su vida laboral”, afirma Lorenzo di Pietro, director de capital humano de Barcelona Activa, la agencia de desarrollo local del Ayuntamiento de Barcelona.

Prueba de que esta “responsabilidad personal” es asumida por cada vez más trabajadores es “el auge de los servicios especializados en promover el cambio profesional, como el crecimiento personal, el coaching, la orientación laboral o la marca personal”, dice Di Pietro, para quien “dar el salto profesional debe concebirse de forma estratégica”.

Así, este experto invita a que las personas que están pensando en dejar su trabajo primero “reflexionen en profundidad sobre cuáles son sus estudios (conocimientos), inquietudes (gustos, hobbies, preferencias) y competencias (talentos, virtudes, habilidades, dones) para hacer consciente su potencial profesional”. El siguiente paso es “ver cómo pueden enlazar su valor diferencial con las oportunidades y necesidades que existen ahora en el mercado”, añade Di Pietro.

Eso sí, en este punto del proceso “es importante que cada persona se pregunte qué puede aportar a la sociedad. Porque normalmente los profesionales suelen realizar una búsqueda reactiva, considerándose a sí mismos como la demanda, quedando a merced de las ofertas que el sistema les ofrece”, explica Di Pietro. Sin embargo, “la conquista de la responsabilidad personal permite a los candidatos promover una creación proactiva de su profesión, viéndose a sí mismos como lo que en realidad son: la oferta”.

Mientras los candidatos siguen buscando qué servicio pueden ofrecer, “se les recomienda que intenten relacionarse con sus circunstancias laborales de la mejor manera posible, viéndolas no como un problema, sino como una oportunidad de aprendizaje”, señala este experto.

Gracias al autoconocimiento y desarrollo profesional, “la gran mayoría de personas termina por conectar con una actividad laboral con la que poder sentirse más realizada, que suele estar enfocada a servir a los demás, cubriendo necesidades reales de la sociedad”. En este punto del camino, Di Pietro recomienda “apostar por la formación”, echando un vistazo a la oferta de posgrados y másteres, que cada año son más especializados.

En esta misma línea piensa Andrés Pérez, experto en marca personal. “Además de saber el ámbito en el que se quiere desarrollar el nuevo proyecto profesional, es necesario que la persona también averigüe cuáles son sus motivaciones y sus valores”, para decidir desde el inicio cuál es su “objetivo” o “misión profesional”. “Así es mucho más fácil tomar decisiones encaminadas a conseguirlo”. En paralelo, “al comenzar a ofrecer un nuevo producto o servicio al mercado, es muy útil trabajar la marca personal, de manera que el candidato pueda diferenciarse creativamente de otros”. Y añade: “Cuanto mayor sea la definición y especialización profesional, mayor será su capacidad de conectar con sus potenciales clientes y consumidores”.

Por último, “es interesante trabajar el networking y las sinergias laborales, es decir, establecer contactos personales con profesionales del ramo donde se pretende entrar a trabajar, pues además de ver de cerca el oficio, nunca se sabe dónde puede surgir una oportunidad”, señala Pérez. Y concluye: “Para hacer efectivo este cambio de profesión, lo más importante es quizá lo más difícil: creer en uno mismo”.

¿Para qué sirvo?

– ¿Qué te gusta hacer? ¿Qué te apasiona? ¿Qué te hace vibrar?

– ¿Qué harías con tu tiempo si no tuvieras la necesidad económica de trabajar?

– ¿Cuál es tu objetivo laboral en la vida? ¿Cómo puedes convertir este en una profesión?

– ¿En qué áreas o sectores puedes ofrecerte? ¿Qué empleo puedes crear?

– ¿Qué valor añadido puedes aportar? ¿De qué manera puedes ser útil?

– ¿Para qué lo quieres hacer? ¿De qué manera beneficia a la sociedad?

– ¿Cómo te sientes al pensar en ello? ¿Te ves capaz de conseguirlo?

Situación actual

– ¿Cómo te levantas los lunes por la mañana?

– ¿Disfrutas en el trabajo? ¿Te motiva lo que haces? ¿Te hace vibrar?

– ¿Tu profesión ayuda y beneficia a otros seres humanos?

– ¿Crees en tus jefes y en tu empresa? ¿Qué sentido tiene lo que haces?

– ¿Qué es lo que te retiene en tu actual puesto de trabajo?

– ¿Qué perderías si lo dejaras? ¿Y qué ganarías si te atrevieras a irte?

– ¿Qué harías si no tuvieras miedo? ¿Qué es para ti el éxito?

Fuente: cuestionario de coaching elaborado por Porta 22 (Barcelona Activa).